sábado, 16 de febrero de 2013

No one belongs here more than you


Stories by Miranda July

sobre la interpretación y más...

Sin instrucciones de uso/


"No hablo de mis hábitos sexuales ni religiosos. Demasiado íntimo. Rechazo hablar de mí porque siempre he tratado de borrar unas posibles instrucciones de uso sobre mi obra. Si las doy, robo al espectador la posibilidad de interpretar. Rechazo por sistema preguntas que puedan servir para explicar lo que hago. Y la religión, por supuesto, serviría para eso. Hay que mirar la obra y confrontar con ella, no con el creador. "



Haneke detesta la violencia y su representación cinematográfica como forma de consumo. No le gusta el cine de Tarantino. Tampoco piensa ir a ver La noche más oscura, de Kathryn Bigelow. No le apetece observar cómo torturan a gente. En cambio, muchos evitan estos días ver Amor, precisamente, para no verse arrasados por un relato tan real y doméstico como la degradación del ser humano en la enfermedad. Y eso le cabrea. “Tengo una reputación de director a quien hay que temer. Pero hago películas realistas que hablan de cosas serias. Estamos muy acostumbrados a ver mentiras sosteniendo que todo irá bien. Yo no soy un hombre brutal. Van a ver otras películas más violentas, pero hay un contrato que le dice al espectador que no es la realidad. Por eso el cine americano tiene tanto éxito. El rato que pasen será intenso, pero luego todo estará bien o no nos afectará. Yo hago películas que conciernen al espectador. Si no me parece una pérdida de tiempo”.

La brutalidad, tan explícita como en Funny games, o latente como en La cinta blanca o Caché, impregna toda su obra. Una investigación casi documental sobre el egoísmo, el dolor, la culpa y el mal. Y al final, la imposibilidad de la gente normal de defenderse de él (como la familia deFunny games). “Claro que existe el mal. Se puede ver desde el punto de vista católico, pero también sin ideología. Todo ser humano sabe cuándo lo practica. Pero cada acto violento es fruto de una herida. Nadie por sí mismo quiere dañar a nadie. Solo los niños, cuando se pelean por cuestiones egoístas. Mire, para existir en una comunidad son necesarias reglas. Y el deber básico del ser humano consiste en reducir sus egoísmos para existir en esa comunidad. No hace falta ser muy inteligente para entenderlo. La ley es necesaria porque limita nuestro egoísmo, aunque no quiere decir que la que tenemos sirva para mantener el bien y eliminar el mal. Los abogados son maestros en alterar eso. El mal es lo que quita al otro la posibilidad de vivir como yo. Esa es la frontera, eso es el mal. ¡Voilà! Da igual en qué religión o en qué forma de Estado”.




Michael Haneke para el diario El País, 16 de febrero de 2013