martes, 30 de abril de 2013

Sobre la ciudad como parque de atracciones



Existe en ambos una no-jerarquía; la misma que se da en la televisión, donde el acontecimiento más importante es el corte, el paso sin interrupción de una telenovela a un documental, eliminando las diferencias y asignando el mismo valor a todos los elementos de la red, de modo que cualquier combinación posible pueda tener un sentido. Así es la nueva ciudad resultante: un campo urbano continuo, una red conceptual de alcance infinito. Una ciudad convertida en región (Megalópolis). Lo que en esta ciudad se echa de menos no son determinados edificios ni un lugar en particular; sino los espacios intermedios, las conexiones que dan sentido a las formas. De este modo, pasamos de un término a otro según un orden baladí, pudiendo alterarlo sin variar el producto; El mensaje será el mismo, y éste se va repitiendo y completando por adición.



A-geografía


La nueva ciudad no está asociada a ningún lugar en concreto. Tiempo y espacio quedan obsoletos ante unos avances tecnológicos (internet, móviles, tarjetas de crédito...etc) que rompen las políticas de proximidad en las que se basaba la ciudad tradicional. Las nociones de lugar, distancia o límite se someten a crítica. Presenciamos la emergencia de un modelo de ciudad que no se integra en el tejido urbano existente incorporando sus estados previos y su contexto. Las nuevas arquitecturas se descontextualizan y se dirigen a un usuario-consumidor al que se le presentan, a modo de guía turística, una discontinuidad de escenarios, imponiéndole incluso el itinerario más eficaz posible para que no sea en ningún momento partícipe de sus conexiones.



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