Sobre el paso de lo conceptual a lo arquitectónico...
...
o de la juventud a la madurez
El proyecto de arquitectura sigue un proceso similar a la de
una vida humana.
El paso del tiempo los moldea por igual.
Tan difícil como establecer un límite entre lo puramente
conceptual e ideológico y lo verdaderamente arquitectónico es el hacerlo entre
una juventud cargada de sueños y una madurez acotada. Quisiéramos eludir el
límite, despistarlo.
Pero hay que dibujarlo, dibujarlo y sobrepasarlo.
Concretar, confirmar, personificar ese mundo cargado de
contenido. Materializarlo. Envolverlo.
Despojar, renunciar, desprenderse...
...desprenderse de ilusiones. Limitarlas. Fortalecerlas.
El abandono del concepto da paso a una idea más sólida, una
imagen más depurada, más concreta, precisa.
De lo general a lo particular.
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